El techo de cristal en el cine iberoamericano

El papel de la mujer en el cine de muchos países latinoamericanos aún está lejos de un empoderamiento que permita cambiar narrativas sexistas, estereotipadas y fuera de la realidad que se ve en roles femeninos actuales en la industria audiovisual de la región, algo que tiene que cambiar, primero en la televisión y la publicidad, según han expuesto profesionales del sector en el conversatorio Cámara y Acción, cine en femenino, realizado en el marco del festival Celebremos Iberoamérica (CIB Fest).

La charla, que tuvo lugar en el Cine Verdi de Madrid, ha reunido a la directora costarricense Laura Astorga, la actriz paraguaya Ana Ivanova y la periodista venezolana especializada Rosa Raydán, que hicieron un repaso sobre la situación del cine femenino en sus países y los retos que este afronta.

Astorga, realizadora de la cinta Princesas rojas, que también formó parte de la cartelera del CIB Fest y cuya película tiene una línea autobiográfica, ha cuestionado que la mujer en su país esté más presente en el cine que en la televisión, en la que no hay ficción, y que la pequeña industria es gestionada  por hombres, industria donde una de las características es “no dar la dirección de proyectos a mujeres”. En este escenario, ha explicado su estudio Sexismógrafo como herramienta para medir el sexismo (hasta ahora con 160 patrones identificados) en el cine, la televisión, la música, la cultura pop y la publicidad (la que podría cambiar a los otros anteriores), y que trata de generar un cambio en guionistas y realizadores. Como ejemplo de su análisis, ha mencionado casos concretos que la violencia hacia la mujer está en muchas películas romantizada (en 50 sombras de Grey, de Sam Taylor-Johnson); ridiculizada (Kika, de Pedro Almodóvar) o glamourizada (en El último tango en París, de Bernardo Bertolucci).

Ana Ivanova, actriz en la película paraguaya Las Herederas, de Marcelo Martinessi, que también se proyectó en este festival, ha asegurado que la participación de la mujer en el cine de su país “está en la producción, arte, vestuario y otras ramas técnicas, pero en la pantalla se tiene la mirada masculina de cómo debe ser lo femenino; incluso en papeles de prostituta que he hecho tienen que gustarle el sexo, y eso igual si me dirige un hombre o una mujer”. Desde su perspectiva, hasta que las mujeres no tengan posiciones de poder en la industria y en la televisión nada cambiará, incluso es una cuestión que ella lo ve como obstáculo para querer dirigir cine.

Para la periodista Rosa Raydán, a pesar de que su país tiene una larga trayectoria de cine hecho por mujeres –el primer filme hecho por una mujer en Venezuela data de 1950– “hay una tradición amplia de cine femenino, pero no es feminista; se habla mucho de maternidad, se repiten historias de madres solteras, con lo que se reproducen temas patriarcales”, con algunas excepciones como Yo, imposible, de Patricia Ortega. “Uno de los problemas es que el futuro de Venezuela en ese aspecto lo trazaron las telenovelas y Miss Venezuela, eso no ha ayudado mucho”.

CIBFest - Cámara y Acción:  Cine en Femenino