Los libros: un salvavidas de papel al alcance de todo el mundo

Los escritores tienen que defender su ética, crear con honestidad y reflejar la realidad de las personas como son para llegar de ese a modo todos los públicos han expuesto los escritores Jordi Sierra i Fabra y Begoña Oro en el encuentro “Leer me salvó la vida”, realizado este domingo 22 de septiembre en el marco del festival Celebremos Iberoamérica (CIB Fest). Ambos han coincidido en la importancia de trabajar a partir de historias propias, que generen interés por los libros de manera genuina y sin imponer la lectura a niños y jóvenes.

La Biblioteca Eugenio Trías en el Parque del Retiro ha sido el marco de esta charla en que los dos escritores –acompañados de la coordinadora del CIB Fest, Laura Demaría–, han contrastado sus inicios como escritores, sus métodos creativos, la forma en que les gusta escribir y sus diferencias sobre cómo las nuevas tecnologías pueden ser utilizadas para promover libros y lecturas.

Sierra ha recordado cómo hace 64 años –cuando tenía edad de 8–, fue el momento en que las lecturas le cambiaron la vida. Al ser tartamudo decidió que escribiendo se comunicaba mejor y ese fue el germen de su vocación, a pesar de la oposición de su padre que no creía que pudiera vivir como escritor: “a partir de allí nadie pudo pararme”, ha comentado el autor que actualmente cuenta con más de 500 obras publicadas. En contraste, Oro ha asegurado que fue después cumplir 20 años de edad cuando supo que podría escribir: “solo leía cosas buenas, pensaba que yo no podía ser escritora, hasta que como editora empecé a ver libros que no eran tan buenos y allí me animé”.

Proceso de creación literaria en soledad

Los dos autores han coincidido en que el hecho de escribir “es un momento de mucha soledad”, y eso cada escritor lo hace de una manera personal, como Sierra que una vez tiene sus ideas y un guión avanzado inicia un día lunes, pone música rock y ríe, llora o sufre según lo que escribe. “Escribir es doloroso porque te estás vaciando por dentro y sin tener idea de si va a gustar o no, porque aunque se tengan muchas publicaciones, cada libro es siempre el primero”. En el mismo sentido, Oro ha señalado que es cierto “que los escritores venimos de cierta introversión, y escribir es necesidad de conectar con alguien”, tras recordar que en su caso ella prefiere el silencio a la hora de escribir y no le gusta basarse en un guión.

En este proceso creativo, han mostrado sus diferencias pues, mientras Oro corrige mucho sus escritos, cambia varias veces el título de la obra o palabras en concreto y hay momentos en que no está satisfecha con el resultado, Sierra ha asegurado que no cree en la perfección, ya que entonces no acabaría nunca sus obras.

“Creo que puedo escribir historias de jóvenes porque a mis 70 años siento lo mismo que con los 15 años”, ha comentado Sierra. “Aunque no se viva lo mismo, los sentimientos no cambian con la edad, sino que se matizan: solo sé amar de un modo, igual ahora que cuando era joven”, ha explicado, “tengo la facultad de meterme en la piel de alguien, meterme dentro de alguien, pero no tanto como para que me gobierne el libro”.

En el caso de Oro sus obras dirigidas a niños y jóvenes tienen un tiempo de creación más lento respecto de cuando son historias para adultos, y considera que “es importante la empatía con todas las personas, mostrar curiosidad, saber por qué hace esto o aquello”, para crear los personajes “desde la convicción de que el sustrato humano es el mismo”.

Acrecentar el público lector

Begoña Oro ha afirmado que “el éxito de todo esto es hacer lectores, niños lectores, que la gente lea los libros”. Por su parte, Sierra ha lamentado que desde las asociaciones de madres y padres en los colegios se quiera dirigir lo que leen los alumnos y muchas veces los jóvenes no leen lo que les dan porque no muestran su realidad cercana a su vida. Páginas con un lenguaje demasiado políticamente correcto, en las que los personajes no se expresan como la gente de la calle, no dicen “tacos” o no se habla se sexo. “Hay que ser consecuentes en lenguaje y de cara a la sociedad de cómo es cada cual y que se vea reflejado”, ha subrayado. “El artista no se puede autocensurar, tiene que romper barreras, ser único y defender su ética”.

Así, sobre el fomento de la lectura en niños y jóvenes, los dos autores han remarcado la importancia de que no se imponga en las aulas un solo libro, sino que se abra una oferta de muchos títulos –incluso si no son buenos libros–, una propuesta amplia que incluya cómics o autores poco conocidos. En este sentido, paradójicamente Oro ha reconocido: “A mí los libros malos me llevaron a hacerme escritora, lo importante es leer”.

CIBFest - Encuentro " Leer me salvó la vida" - Jordi Sierra i Fabra y Begoña Oro